MORDECAYAO
MORDECAYAO Juan Benavente /Lima, 1988 I Abruptamente se levantó el joven contador y exclamó: - ¡Escuche don Tomás! – Dobló la página del periódico e irguiéndose para estar más cómodo, empezó a leer en voz alta el titular de la noticia. “Por irregularidades es destituido Gerente de Mordecayao” – Fijó la mirada en el rostro del administrador que al escuchar con atención, poco a poco se le ensanchó la sonrisa a la vez que tomaba el diario para terminar de leer aquella oportuna noticia. - Entonces ahora sí nos darán el cheque. ¿No es así? - ¡Claro! – Exclamó el contador – además escobita nueva barre mejor. No va a ser como ese sinvergüenza que insinuaba “alguito”. Buena gracia, por qué pues. Nuestro trabajo es nuestro trabajo ¿No es cierto señor Torres? - Así es–. Confirmó el administrador e inmediatamente sugirió reiniciar la gestión para el cobro del cheque que ascendía a un millón quinientos mil intis, por concepto de servicio técnico de mantenimiento y reparación de algunas máquinas. -...