LA DOLIDA TERNURA EN LA POESÍA DE NORKA BRÍOS RAMOS

LA DOLIDA TERNURA EN LA POESÍA DE NORKA BRÍOS RAMOS Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo) ¿Qué niño andino no se siente arrobado cuando por las callecitas estrechas de su pueblo cabalga una adolescente con la destreza de una experimentada amazona? . . En los albores del 60, Norka llegaba a Chiquián con las últimas lluvias de marzo, procedente de Corpanqui, sorteando mil peripecias a lo largo de su recorrido, sujetando las riendas de su cabalgadura y las estrellas de sus espuelas magullando los ijares del caballo, en cada empinado recodo de los desfiladeros pétreos que sostienen los glaciares del Huayhuash. Los niños del Jr. Leoncio Prado corríamos para verla apearse del corcel y posar sus pies sobre el empedrado salpicado de goteras. Ella nos regalaba una sonrisa e ingresaba a la casa solariega de su abuelito Hermenegildo Bríos Eulalio, ser humano muy querido y respetado por grandes y chicos. Días después viajaba a Huaraz o a su natal Huacho, en compañía de su papá Nicolás. P...