Por: Judith Canales DEDICATORIA Van estas páginas, en primer lugar, dedicadas a la memoria de mi Padre, mi papá, mi amigo, mi maestro y mi guía. Al gran intelectual, el extraordinario ser humano, el inolvidable Isaac Salazar León, con quien tengo una deuda de gratitud eterna por haber forjado en mí todos aquellos valores que me han permitido pulir algunos de mis innumerables defectos y por el innegable amor que me tuvo casi desde nuestro primer “encuentro”. Y antes de continuar, debo decir que la mayor razón para que mi primera y principal dedicatoria sea para mi papá Isaac, es porque, aunque no fue mi padre biológico, él fue el único padre que tuve. Por él soy lo que soy, y podría haber sido muchísimo mejor si lo hubiera escuchado siempre, si hubiera aprovechado mejor mi tiempo y terminado la carrera que empecé. ¡Va en tu Honor Padre amado! A mi madre, la hermosa, inteligente, valerosa e indomable mujer, vencedora de mil batallas, que me legó sólo algo de su t...