Video de Héctor Rosas, Un poema para mi madre...
A la memoria de Gregoria Padilla Chumpitaz, una asombrosa madre cañetana ¡Qué grande y asombrosa fue mi madre! Asombrosa por su manera de amar a sus hijos, como solamente las gaviotas aman al mar. Por perdonarnos cuantas veces le hacíamos llorar lágrimas de sangre. Asombrosa por defendernos como una leona de la envidia y la avaricia. Por convertir los pedregales en campos de tubérculos para que el pan no faltara en nuestra mesa. Pero fue más asombrosa aún porque no sabiendo leer ni escribir fue luz en nuestro camino, y luchó a la par con mi padre para que no solamente aprendiéramos lo que ella no sabía, sino para que fuéramos personas ilustradas. Sí, la verdad es ésta: mi madre sólo conoció algunas letras del abecedario, aunque estoy seguro que le hubiera gustado leer la biblia o escribir un poema, pero lo que sucede es que ella nació en una época en que la escuela no debía estar en los sueños de las mujeres del campo. Para el mundo, mi madre fue una iletrada, alguien que vivió en...