25 octubre 2013

Shanty y el viento de Ángel Gavidia


Desde que Shanty se fue, mejor  dicho desde que lo echaron, en la escuela de la colina, el viento desordena los archivos, desprende las calaminas del techo, tira con fuerza las puertas, quita los sombreros y los cuadernos a los niños y hasta despoja de  sus sacos a los profesores. Parece que se hubiera alocado o que un extraño rencor le revolviera el alma.
Y es natural. El viento se quedó sin amigo.

Shanty lo tenía como  un perro manso, lo enviaba a elevar su cometa, a despellejar los árboles para que, con las cortezas o con las ramas secas, Shanty y el viento hicieran una fogata grande en las noches frías, allí en esa especie de choza de piedras superpuestas en la que Shanty vivía.
Shanty no tenía padres. Sobrevivió como pudo a la orfandad total y,por eso, quizás, se hizo rudo y chúcaro. Tanto, que no encajaba en la escuela a la que intentó ir por varias veces.

Los otros niños lo hostilizaban. Los maestros  calentaban sus manos ásperas a reglazos porque no llevaba susútilesescolares  o no cumplía con las tareas o no guardaba los hábitos de higiene que ellos pregonaban. Pero Shanty, tercamente, estaba allí, como retando al rigor para demostrarle que él podía más.

Pero  esa malhadada mañana  le pegó al hijo del alcalde. Entonces todo el mundo se volcó contra Shanty. Todo.

Shanty tuvo que abandonar, entonces,  la escuela y el caserío.
Y el viento se quedó  sin su amigo. Y el viento es, también, un niño  huérfano, solo y medio loco. Así es.

Ángel Gavidia


1 comentario:

Kira R. Fernandez dijo...

muy interesante. En realidad me ha gustado

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