03 septiembre 2013

El Castillo y el Canal de la Muerte


El Castillo y el Canal de la Muerte
Primera edición 2012
Autor: Luis Quispe Cama


La epopeya del Inca Túpac Yupanqui en la toma del Valle del Huarco es una sucesión de hechos enriquecidos dignos de ser resaltados como una de las situaciones más preponderantes en la 
Historia del Tahuantinsuyu. El mismo personaje es un carácter con una peculiaridad meritoria de un novelista tradicionalista como es el autor. 
Pletórico de anécdotas domésticas y situaciones bélicas en un paisaje natural y edénico donde predomina el follaje, la euritmia forestal, las elevaciones inexpugnables, la majestuosidad del Río y la variante de la fauna silvestre. 
En adicción a esto, el prototipo arquitectónico de La Fortaleza de Ungará, El Incahuasi, La Cuidad Perdida del Valle, El Urpihuasi y, más adelante, El Misterioso Castillo de Unanue, deteniendo nuestra Máquina del Tiempo en el Medioevo, en el mismo centro del background herbáceo de Baviera y bañándonos en la inmensidad cristalina de las aguas del Río Rin. 
¿Hay a gran escala un soporte gráfico de estas maravillas de la construcción que predominaron el Valle del Huarco? 
¿Hay algún impaciente cronista que desprendió minuciosamente esto? 
¡Qué veta tan fructífera donde echa mano inteligentemente el autor en aquel ensueño llamado Urpihuasi! 
El pináculo estético de la época preinca, la catarsis andina del estereotipo ancestral griego de las musas paganas enmuescado en la frondosidad del Valle en una Ciudad Perdida. 

Y el Inca Túpac Yupanqui, hijo del gran Pachacútec, arroja su investidura real al fondo del río Cañete y se deja arrastrar por el cauce de la lujuria, a pesar de que va acompañado de su esposa Mama Ocllo, que es el homónimo de la concubina de Manco Cápac y que además su hermana. En un final trágico, este fervoroso Inca termina sus días envenenado por otra de sus esposas.
Y la máquina del Tiempo ejerce impulso en su trayectoria inversa en la elíptica dimencional (que solo la explica los científicos) para detenerse en el 1800.
Y allí está el misterioso Castillo Unanue, una sutileza arquitectónica que no tiene algún registro documental para la explicación alguna e la irrupción mágica en la exuberancia  del valle,
¿Quién lo construyó? Si lo trajeron ¿Cómo?
Son preguntas que Quispe Cama hace, contesta y detalla con precisión.

Por Miguel Gereda, fragmento del Prólogo del libro.


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