14 diciembre 2011

EL SOL Y EL CAMARÓN

EL SOL Y EL CAMARÓN

Cuento de Alberto Calderón Albarracín


Hace mucho tiempo, el camarón fue un animalito de tierra firme. Vivía como rey, vestía elegantísimo. Por jugador perdió todo, quedando «pelado» o «calato» como se habla popularmente. Desdichado vivió larguísimos años ante el desprecio de hombres y animales. Escondido vivió como ermitaño y en su soledad, con bríos de reivindicarse ante los demás, logró adquirir habilidades nunca jamás vistas. Diestro a todo dar, primero jugó al póker con el campeón y se dice que le ganó hasta los naipes, luego se lió con hombres y animales, ganándole la corona y los aperos a la mula y al arriero, los zapatos a la vicuña, el reloj al relojero, las patas a la araña, la cola a la paloma y hasta los vivaces ojos al ratón. Vanidoso el camarón, fue más allá y le ganó el anillo a la reina, la lancha al pescador, a la corvina su gran sabor y al sastre las tijeras; dejó sin serrucho y sin martillo al carpintero, luego le ganó las tenazas al herrero.
Con todo lo ganado, se vistió y lució a la moda y fue admirado en cllugar tanto por hombres y animales. Creyéndose superior a los demás un día desafió al sol y con tanta experiencia de viejo jugador, con alardes y trucos, poco a poco fue despojando los codiciados rayos del señor sol y en forma grotesca se colocaba como bigote cada rayo de luz que ganaba. Al darse cuenta de los trucos y de la burla constante, tremenda fue la ira del sol que quiso liquidar con sus poderosos rayos al burlón; este, medio colorado por el fuerte calor, desesperado y en forma audaz se lanzó al agua llevándose consigo puesto todo lo que había ganado. Como castigo, vive allí desde entonces lejos de los rayos del sol y su reino es el agua hasta hoy.


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