01 agosto 2011

María Alejandra Salomé Chu Castillo

NOSTALGIA

Hoy me hallo frente a ti
en cuerpo y alma
tu mirada tan piadosa,
   y tu corazón henchido de dolor
palpita en mi interior.

  Sola me siento,
       como te sentiste tú aquellos días,
      inconsolable situación es la que vivo
     Y te pregunto ¿Por qué?

    ¿Por qué me abandonaste?,
   si me amabas tanto
      como yo te amo,
     ¿Por qué me abandonaste?
         si pronunciabas mi nombre
     como yo el tuyo,
       si me besabas con ternura
como yo lo hacía,
          y tus abrazos cálidos e inolvidables
         penetrando hasta el último de mis huesos.

Cierro mis ojos
   y veo dibujado tu rostro,
    ese rostro tan suave, fino y delicado
     como los pétalos de una rosa,
  pero tu voz
     aún la escucho
     resonar en mis oídos.

     En ese rostro marchito por los años
      percibo la tristeza y la angustia que te agobian,
         puedo sentir tu dolor casi como mío,
         cuando aprietas tus manos
       fuertemente a las mías.

             Una lágrima corrió por mi mejilla,
             tu mirada tan profunda se perdió
          en la quietud de la noche.

        Me dejaste sola,
           sin más que tus recuerdos,
           el eco de tu voz retumba en mi interior
y hoy ante tu tumba,
           mi corazón y toda yo,
se despiden de ti madre mía.


 La Creación de Dios

Considerando
 la conducta del hombre
como bipolar
y el extremo de dos dimensiones
nada parecidas la una de la otra,
considerando también,
la teoría de su procedencia
pues es más probable
que seamos engendros de la maldad
que de la bondad divina de Dios.
Al parecer,
pongo en juego
mi creencia religiosa,
es aquella situación
la que invade mi mente,
 mi corazón,
y me aniquila
clavando una espada en mi pecho.
Hoy he palpado
 la injusticia, la maldad
 juntamente con la incomprensión,
y sin poder hacer nada,
inmovilizando mis sentidos
y helando mis acciones.
Logré observar una lágrima
que caía hacia el oscuro abismo,
lugar donde yace el nido
de la más horrenda criatura
que envenena las almas puras
  La busco sin cesar
y no la hallo,
se esconde tras la niebla
para dar su estocada final
¿Será el hombre, aquella bestia amenazante
o será producto de la creación divina?

No hallo respuestas
 a tal complejidad,
de pronto y sin pensarlo
un silencio
 habita en mi cuerpo,
una voz penetrante
 cala mis huesos,
un ligero viento
 acicala mis cabellos,
y ese aroma tan delicado
será el comienzo
 de mi nueva fe.

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