14 mayo 2017

MADRE

Mamá
Madre, por donde estas
Ah, seguramente
Estás en tu dormitorio
De rodillas, orando
Al Señor por mí.

Mamá 
Ven Mamita, he vuelto
He vuelto a casa después
De muchos años
Mamá
Donde estas, Mamáaaa.

La última vez 
cuando te vi 
estabas de rodilla
Pidiéndole al Señor por mí,
Te escuchaba llorar
Repitiendo mí nombre.

Mamá
Ven, mírame mamita linda
Ayer nomas conocí a tu Dios,
Estoy aquí con el deseo de hablarte 
y decirte que  ya conocí a Jesús
Gracias a tus oraciones. 

Recuerdo cuando pedías a Dios por mi 
Tocabas con tu mano mi frente 
Y con tus ojos humedecidos
Por tus lagrimas, le decías;
Señor, el es tuyo  
Dejo su vida en tus manos.

Nunca cesaste de orar.

Mamá, Mamá ven ya, sal de ahí
Ah! que haces tú ahí llorando
Porque tienes esa foto de mi Madre
Sujeta entre tus manos 
Porque me miras así,
No, no llores

Ve, ve y dile que ya regrese 
Dile que acepte a Jesucristo
Como mi Señor y Salvador de mi vida
Dile que quiero orar junto a ella
Ah! que dices, ya partió
A la presencia del Señor.

Madre
Dios escuchó tus oraciones 
tantas veces postrada de rodillas 
con tu fe inquebrantable
Oraste por mi vida 
Hoy doy gracias a mi Dios
Por haberme dado una Madre
Tan linda, tan divina, Temerosa de Dios.









04 mayo 2017

MIL POEMAS A CESAR VALLEJO.



Cesar   Abrahán

Tú palabra  viene al pueblo, con los pasos del viento
Se escuchan latentes en las ondas del mar, en noche calma
Sisea ante el creador,  con profundos dolores de tu alma
Tejiendo palabras eternas,  que  binan conciencias humanas

Tu verbo sangra impotente, ante el abuso que sufre tu pueblo
Infame dolor que arrastran hacia la muerte, voluntades ajenas
Claudicaste en tu fe, al ver al hombre queriendo ser hombre
Al ver jugar al niño queriendo ser libre, como las aves del campo

Se escucha el eco de tu voz a la distancia, clamando justicia para ellos
Tus versos cual precipitaciones de tu alma, sienten el dolor ajeno
Tu corazón con llaga de herida honda, lentamente asecha tu suerte
Cesar Abrahán,  Cesar Abrahán, venciste a la muerte.

Donde están tus enemigos,  en que frío cementerio descansan sus huesos
A donde están sus fortunas que amasaron a costilla de tu pueblo
 Todos ellos yacen en profunda sepultura, en infinita oscuridad
Y  tú cual sol resplandeciente  brillas, brillas  por la eternidad.

Cesar Abrahán Vallejo Mendoza, no a muerto,
Lo vi ayer sentado en el poyo de su casa
Bajo el cielo azul de Santiago.
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