Carlos Villacorta Valles

Escritor natural de Moyobamba, Región San Martin. Profesor de Educación Básica, con 31 años de servicios educativos, actualmente jubilado del Magisterio.
• Bachiller en Ciencias, Humanidades y artes (Lenguaje).
• Ganador del 2º lugar en los dos únicos concursos sobre  educación organizado por la UGEL 05. RD de Mérito Nº.1857.
Libros Publicados: 
• “De la Selva su Folclor”, de 148 páginas. Año  2006.  2da edición ampliada en el año 2008.
• "Crisis de la Educación: Causas y soluciones”. Año 2006. (164 pág).
• "Orillas de la educación como árboles caoba" Presentado exitosamente en el I Encuentro Internacional de Poetas y Escritores de la Región Lima, del 16 al 19 de agosto.  


MOYOBAMBA, RÍO MAYO: RÍO CHOCOLATE. Canto a la nostalgia

Moyobamba guerrera, poética planetaria, hoy quiero cantarte desde el fondo del río Mayo hasta la fantástica Punta de Tahuishco, por donde cansados Mayorunas transitan como granos de maíz, sobre escaleras dormidas.

Hoy, justamente hoy es un día mojado, con un tibio sol después de un plomo ambiental. Las nubes caen como granitos diminutos de oro y prenden la verde vida en la Selva.

Hay picardía y apresuramiento en cuanto animalillo existe en la tierra, el bosque, el río y el aire.

Los ojos se maravillan en una fantástica caminata visual. Erízanos el gusto amielado y nos pican suavemente millones de espinas invisibles en un éxtasis de arrebol y vestidura encendida.

El río mayo desliza un dulce rumor que me llega hasta la Punta de Tahuishco entre ondas agónicas de chocolate. No le han lavado a este río me pregunté al volverlo a ver tan chocolate acaramelado rústicamente, después de muchísimos años de ausencia.

La adormilada luz del sol me parpadea la mirada extensa del valle tropical crepusculado y mi voz es como una mariposa que se emite suave y alada al contemplar tan exótica belleza tardecina después de la llovizna.

Pregunto sobre el río chocolate y sólo me salen mariposas de colores y una verde fantasía en lluvias de sol.

Multitud de pajarillos en melancólico vuelo, se cruzan en el espacio aéreo que cubre como un manto moscatel el río mayo. Parece que se saludaran en solemne vuelo, tierno y estirado como cordillera extendida.

El ambiente no se cansa de mostrarme todo tipo de árboles y flores, plantas y frutos que también se cruzan en alegre y maravilloso vuelo con los sonidos desterrados que quieren descifrar mis oídos. Sonidos infinitos de La Selva que embriagan de ternura mi soledad.

La selva derrama primavera todo el año y el río Mayo tiene corazón de chocolate toda la vida.

El chullacchaqui cojeandero y el tunchi aguafistero ya nunca pueden engañar y asustar porque nos vestimos de primavera y cretona chocolate.

Retorna la tierna llovizna, hora de regresar.

Vuelvo mis pasos lentos y me alejo de La Punta de Tahuishco. Nuevamente me hundo en la espesura de cemento y cal. Detrás de mí corren aromas de primavera y chocolate.

¡Adiós río Mayo, río Chocolate!

¡Adiós plumaje verde de la tierra!

Bosque infinito, verde corazón.

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